INTRODUCCIÓN
El paradigma humanista es un complejo mosaico de facciones dadas las diferencias
existentes entre los diversos autores adeptos a él.
Si bien, como revisamos en los capítulos anteriores, los conductistas se han interesado por
las actitudes observables (y los cognitivos por los procesos cognitivos inobservables), las
proyecciones del paradigma psicoeducativo han venido a llenar un hueco que los otros no
han atendido con el debido rigor que se merece:
relaciones interpersonales
Las aplicaciones del paradigma humanista, como en el caso conductista, sin duda se
encuentran reguladas por la hipótesis de extrapolación-traducción, puesto que los planes y
los esquemas teóricos elaborados por los adeptos al paradigma (a partir de la experiencia
clínica y la reflexión) han sido practicados en el ámbito educativo, haciendo sólo ajustes
inmediatos de acuerdo con dicho contexto de aplicación. La investigación psicoeducativa
realizada desde la perspectiva de este enfoque en general está orientada a la refinación y
validación de prácticas derivadas del paradigma, pero escasamente a la generación de
conocimiento innovador como en el caso de la perspectiva cognitiva.
No obstante, el paradigma es de una importancia histórica enorme, en tanto que ha
señalado las carencias de las prácticas educativas y de los campos de aplicación de los
otros enfoques por lo que éstos (por ejemplo el caso conductista y el cognitivo), se han
visto precisados a reconsiderar críticamente algunas de sus posturas, para ampliar sus
horizontes de aplicación.[Para más información consulta el archivo: http://comenio.files.wordpress.com/2007/08/paradigma_humanista.pdfel dominio socioafectivo y las.
